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naranja

Decidme si un color os evoca recuerdos. Como los olores que no sabes a qué ni por qué pero te llevan hasta tu infancia, al patio del colegio, a la cocina de tu abuela impresa en ti. Como una palabra que siempre dice un amigo y cuando la pronuncias hace que él venga a tu mente, o una ciudad en la que estuviste con él y aunque la visites mil veces, nunca será la misma. Y resulta que ni ese color, olor, ni la palabra ni ese destino significan nada para otro. Solo para ti.

Así es, igual que para Kundera en La insoportable levedad del ser, una misma palabra tiene diferente significado para dos personas: mujer, traición, música, luz y oscuridad,cementerio. Es su pequeño diccionario de palabras incomprensibles. Yo soy yo y mis circunstancias, y lo que para mi es lo mejor, como un helado que se deshace en la boca o el primer chapuzón del año en el mar, para otro puede ser una agonía o no significar nada.
Nosotros ponemos el filtro, que puede ser naranja.


vía
Como en un capítulo (2x06) de Orange is the new black -la última serie que estoy devorando capítulo tras capítulo y me tiene enganchada como droga de contrabando- donde cada reclusa da su definición del amor. Todas diferentes, según sus vivencias, aún en similares circunstancias.



Precisamente, ella no soportaba el color naranja. Lo aborrecía incluso y tenía sus manías, como tomar zumo de pera o de piña, nunca de naranja o zanahoria. En su zapatero era el único tono que faltaba entre bailarinas y stilettos, y sabe Dios qué ocurriría si la contrataran en una empresa con ese color corporativo. Casi era como Voldemort, no se podía pronunciar: "es que es de ese color...ya sabes..." susurraba.
Cada vez que encontraba algo naranja a su paso lo tomaba como una señal del destino: ese color no era para ella así que ese trabajo tampoco, ni ese autobús. A veces pasaba por el aro pero siempre con resignación.

Por eso me sorprendió cuando una madrugada me escribió "Vuelvo ahora a casa, he estado toda la noche con él. Y el amanecer es naranja y lo veo precioso".
Naranja ya no era ese naranja para ella. Ni lo será nunca más. Ni siquiera Hermès había conseguido lo que él hizo esa noche, que su color cambiara.

fotografía de Elliot Erwitt, 1955. vía
Al día siguiente yo volvía a casa en mi propia madrugada. Había sido una noche redonda, sin cabos sueltos. En el cielo no había color, era luminoso y no supe que pensar. 
"Mi amanecer es blanco, neutro" le escribí. "Yo qué sé, se estará reservando para que lo pinte como yo quiera".
Y es que, volviendo a Kundera, "el amor nace de una metáfora"

"love is the last unicorn" dice Passenger

energía

Todos tenemos una energía. Negativa, positiva. Todos la transmitimos.
En algún sitio leí que los árboles emanan energía positiva y por eso es bueno abrazarlos, mejor que a algunas personas que te la quitan y te dejan como si acabaras de pasar una gripe, convaleciente.


Ryan&Michelle. Vía
Siempre he creído que tú eras especial, que tenías una energía diferente. Estando contigo el tiempo no pasa y me lees con solo mirarme, y te conozco en cada una de tus palabras.
Como dos ph compatibles, como el queso con la mermelada, que combina y ya está. Tú energía diferente a la mía pero tan amoldadas. Tan ellas, y solo ellas se entienden. No hay más.

Tú mismo huyes de las malas vibras. Sólo admites las buenas o las neutras, y me encontraste a mi. Neutras como las de aquella niñata que nada te aportaba y tumbado en la playa a su lado te hacía sentirte en una agradable soledad. Positivas como las de ese colega que apareció de repente en uno de sus viajes y nos dejó el alma, y el hígado, patas arriba.

Y he descubierto después de tanto tiempo que esas ganas por verte son para tranquilizar mi alma agotada, la energía perdida tras un día contigo. He descubierto que los recuerdos son nuestro presente. Que tú vas y yo me voy. Que si quiero ir coges carretera y a cualquier rubia con su energía sorpresa por el camino. Que necesito tiempo sin ti y que sin ti no puedo. Ni contigo ni sin ti. Que contigo me ahogo y me salvo.

Que debe ser amor, o puede que no sea nada. "el amor es la enfermedad y la cura".

Maldita sea la energía que nos envuelve cuando estamos juntos y el hueco cuando te vas.
Que puede que no sea nada. Eres un parásito que me deja vacía de buena vibraciones y cuando estoy llena te las vuelvo a regalar. "el amor es dar sin recibir nada a cambio".

Puede ser amor pero no lo es. Es una canción sostenida en su nota más alta cada vez que nos vemos. Nos sabemos la letra pero no queremos cantarla, sólo el estribillo, una y otra vez.Y entramos en bucle.

Y no me quiero mover de aqui. There´s no place I rather be. 

En bucle.


14 es múltiplo de 7

Mi propósito este año es no hacerme propósitos. Ni balances del pasado ni metas del futuro. Sólo quiero no olvidar nunca este 2013 y hacerlo infinito en 2014. Porque, como Framk Sinatra, "I did it my way", y también en un futuro.

Ha sido un gran año de idas y venidas. Subí al norte y bajé al sur. Crucé el charco y volví para quedarme cerca. Cogí uno y otro tren interminables, me equivoqué de destino una centena de veces y me perdí por el camino para llegar dónde quería.
2013 ha sido el principio de lo que comienza. El hoy de la palabra mañana.

Marilyn Monroe. "Con faldas y a lo loco"
Este ha sido el año en que me di cuenta que ya no te quería. Y tampoco a él.
Acumulé hamburguesas en la gran manzana, ensaladas frente al mar, guisos en la seca Castilla; desayuné en más de 50 lugares diferentes y dejé la amarga ginebra por el camino para engancharme al vodka-tonic.

Tom Cruise en "Cocktail"
Este 2013 mi paladar abrazó con más conocimiento el vino, y color vino ha sido mi primer sombrero. Me he pintado los labios y he bailado sobre tacones altos. Este ha sido el año que he descubierto a quienes estaban cerca y he echado de menos a los lejanos.

Nina Leen
2013 suena a The Eels, Imagine Dragons, y Ramala Ding Dong. Este fue el año en que salí en un videoclip, canté hasta quedarme afónica y leí tantas páginas que me creí un personaje de un libro de Delibes por las calles de Valladolid. 
Creí morir varias veces... de placer, de desesperación, de odio, de amor


Ha sido el año en que escribí un punto y seguido. Y seguimos. 

Por eso este va a ser el año en que todo puede ocurrir. Va a ser un gran año porque

- ya toca

- es múltiplo de 7. Y todo el mundo sabe que el 7 es el número de la suerte, un número con estrella.

- lo noto en la barriga. "emoción e intriga..."

- porque ya se prevén importantes acontecimientos...

- y si la actitud es el 50% del éxito, ya tengo la mitad de este nuevo año hecho.

Por eso, 2014 va a ser mi año, EL AÑO, y el vuestro también.


Feliz Año.

Te has enamorado.

Mierda, te ha vuelto a ocurrir. Sin quererlo, sin pensarlo, en un momento inoportuno.
Y  no lo quieres reconocer, pero lo sabes.

Lo sabes porque eres feliz con sólo tenerle cerca

fotograma de "Al final de la escapada"


Lo sabes porque siempre hay un lado bueno.

fotograma de "Loves of a Blonde", 1965.


Porque prometes cosas y cumples promesas que nunca antes fueron necesarias.

fotograma de Breakfast at Tiffany´s, 1961


Lo sabes porque sientes que no hay barreras, y si las hay no son obstáculo para ti

fotograma de The Big Sleep, 1946


Porque todo es nuevo y sientes que tienes toda una vida por delante que recorrer.

fotograma de L'Eclisse,1962
Lo sabes porque, de repente, lo quieres todo. Everything.


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¡Taxi! Llévame de vuelta a New York, New York...

He pasado una semana en Nueva York, y aunque ya he aterrizado en casa mi cabeza sigue allí...


Quisiera pillar un taxi amarillo alzando el brazo y que me llevara de vuelta a la gran manzana.
He podido ver mucho, pero siento que me queda tanto por conocer allí como ventanas tienen todos los rascacielos de Manhattan. Ni he deshecho la maleta, ni he descargado las fotos, todavía no he ojeado el September issue de Vogue que compré de milagro el último día, no he estrenado mis compras en Macy´s y algún mercadillo vintage ni tampoco han llegado las postales que envié. Pero quiero compartir este viaje y esta felicidad.

Y es que es escenario y protagonista de tantas películas, de tanta vida...






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el verano de tu vida

Parece insuperable, un verano perfecto, que enlaza un plan tras otro, que mezcla arenas de diferentes playas, que el día se confunde con la noche, el mar es cada vez más azul y las persona a tu alrededor más interesantes. Siempre parece insuperable.

Foto de Escapology. Ferrol 2013.
Como el año que llegué para quedarme. Y pasábamos las horas tumbadas bajo este frondoso pinar que nos acoge también por las noches, año tras año, al ritmo de la canción del verano.
foto de Escapology. Pinar El Montico 2012
O como ese mes de julio en que nos echamos la mochila al hombro y sólo la soltamos para bañarnos en el mar de nuestra isla griega, o para usarla de almohada en el ferry que nos llevó hasta allí. Esos días cantábamos “mami enséñame a bailar” por los pasillos de un supermercado en Roma.

fotograma de Vacaciones en Roma
Tampoco parecía fácil olvidar el verano en que me volví a enamorar de él. Ni aquél en el que nos dijimos adiós y pasé dos meses despidiéndome de mis amigos en compañía de la luna. Ese año tenía sabor a barbacoa en viejas canchas de baloncesto y extraños amores platónicos de verano.

A ese agosto le di la espalda a lomos de una moto roja por la Toscana, convirtiendo ese año en el verano más largo de mi vida. ¿Quién me iba a decir que aún quedaban mejores momentos por vivir?


foto de Escapology. San andrés de Teixido 2013
La Costa Amalfitana, la langosta de la que me encariñé en Somo, una boda sobre un acantilado mallorquín, Londres sin nubes, partidas de cartas acariciando el cielo desde los tejados de San José, encontrar la mejor tortilla de Madrid cuando todos se habían ido, el sol cántabro derretido sobre nuestros desayuno o el amor fotografiado en una caseta de madera. Dos gorras de Mao y un paseo por la Gran Muralla, todos los libros que ahora cogen polvo en mi estantería y mis recuerdos, siempre con los pies a remojo.

Y parecía insuperable.

foto de Escapology. Amalfi 2010
Siempre lo parece. También este año, aunque el verano no quería venir a su propia fiesta.

Y es que dime, qué es mejor que su visita inesperada y una fiesta llena de sombreros y una pajarita. Qué va a ser mejor que un picnic con champagne en esa playa gallega que parecía solo nuestra y una docena de deseos flotando en el mar.
El reencuentro con un buen amigo tras tantos años y los viajes en carretera, de norte a sur. Un dúplex y el mar de Tarifa. Volver a los años veinte y jugárnoslo todo al rojo, como los coches y los monos del equipo Ferrari que ahora apuesta al siete. Qué puede ser mejor que las luces de Nueva York y sus calles bulliciosas. El olor de lavandas por la mañana, los calabacines creciendo en la huerta y el sonido de las raquetas de tenis golpeando a lo lejos.

fotograma de Midnight in Paris
Y es que, todos los veranos, son el verano de tu vida.


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deseos


Desde pequeña he creído estar conectada con la luna y que las noches en que está llena puedo conseguir lo que quiera. No tengo pruebas, es sólo una sensación.
Así que anoche cerré los ojos y lo deseé muy fuerte. 

“Beauty Sleep”, Irving Penn para Vogue US Enero 91
 
Y después de una noche de sueño y de sueños encadenados te das cuenta de que no valen los deseos soplados ni lanzados al mar. Así que me puse manos a la obra.
Porque llegar a nuestra meta depende de nosotros mismos. Aunque la luz de la luna ayude a ver mejor el camino en los momentos de oscuridad.

¡a por todas!
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la magia del mar

Siempre he pensado que el mar es magia. Igual que lo pensaban aquellos señores de hace cincuenta años de la estepa castellana que nunca tuvieron la suerte de contemplar su inmensidad.

Dice que en el mar es donde el hombre se pierde y se encuentra; donde es insignificante y grandioso al mismo tiempo. Allí nos reconciliamos con nosotros mismos, con nuestros miedos.
Creedme, el mar es magia. Y si no, ¿de dónde saca ese azul tan azul?

Y para exprimir todo lo mágico de ese agua, de su salitre, os propongo…

Brindar con champagne en una playa desierta al atardecer.
Se habla de maridajes sofisticados al catar un tinto de la Ribera del Duero con chocolates belgas, pero esto lo supera. El olor salino con el dulzor del champagne; las cosquillas de sus burbujas en el paladar y la espuma de mar en las plantas de los pies; oro en el cielo y en la copa.

Marilyn Monroe. 

Pedir deseos y que se los lleve la marea.
Susurrarlos y soplarlos al horizonte. Escribirlos y embotellarlos.
Quién sabe si quien los encontrará será quien los haga realidad, como en este corto que os enseñé hace tiempo y no me canso de ver.

vía Viciously
Bañarse desnudo en compañía de las olas y la luna.
Me apuesto una mano, mi mano derecha, a que el mar es el mejor amante que nunca tendrás. Te aseguro que nadie te acariciará como él.

vía bosshogganster
Sentarse en la orilla y esperar a que suba la marea.
Y fundirte con el mar y sentirte líquido.
Pero levántate a tiempo de que te cubra, no te vayas a fundir demasiado.

fotograma de From here to eternity. Burt Lancaster y Deborah Kerr

Llévatelo.
Arena y agua en un frasco, el atardecer sobre el oleaje en una polaroid, un beso salado o una cesta llena de conchas y caracolas.
En realidad no necesitas todo esto para recordarlo, pero cuando lo recuerdes, lo sentirás más cerca, y su magia.

imagen vía HollywoodForever
Prometo traer un pedacito de mar a mi vuelta de este fin de semana -tan salado- que me espera.

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esos seres trabajadores

Siempre he sido la que mata bichos en mi casa: arañas, mosquitos, insectos palo, de los que vuelan, y de los que no. No se me escapa ni uno.
Hay quien grita, quien se queda paralizado, quien sale corriendo. Yo observo al minúsculo -aunque no siempre- animalito en cuestión y, si creo que puede dar más problemas que nada, zapatillazo. Siempre lo hago así: con una bailarina, una sandalia plana o de cuña o unos salones de diez centímetros de tacón. Nunca he matado a un pobre indefenso (indefenso! ja! que se lo digan a mi madre...) con una bota, y la razón puede ser que todos estos insectos hacen su aparición estelar cuando llega el buen tiempo y nosotros enseñamos los dedos de los pies.


Fotografía de Alicia V.
Y justo por eso, porque ya ha salido el sol -por fin! #yporfavorquédateynotevayasotravez- han vuelto todos mis amigos. No creáis que soy mala, que mato por placer, que vuelco mis iras y desilusiones sobre el último eslabón de la cadena alimentaria. Último eslabón, al menos en nuestro país: en Valladolid, se han podido degustar insectos durante unos meses y hasta hace muy poco en La Passión (C/Ruiz Hernández 15), pero ya no, por cuestiones de normativas y alcaldes con poco gusto por lo exótico.

También me gusta observarles. De esto me di cuenta el verano pasado cuando de repente me descubrí observando a una hilera de hormigas que caminaban afanosas por mi jardín, y me sentí como July Deply en Dos días en París, y no supe si lo que tenía que hacer era coger una polaroid o ponerme a dar zapatillazos por todo el césped.


fotograma "Two days in Paris"
No sé muy bien de dónde me viene esta costumbre. 
¿No te dan asco? Me preguntan siempre. Y la verdad es que no, me resultan curiosos, ahí, en su pequeño hábitat que es mi jardín o una maceta, sobreviviendo cada día, mientras nosotros nos quejamos de lo grande que es el mundo.
Hace un par de veranos, y a veces creo que ese pudo ser el comienzo de todo, durante unas vacaciones en Mallorca, nuestra habitación se lleno de hormigas. Yo tenía algunas chuches en una bolsa que, quizá -y sólo quizá- estaba mal cerrada. A mi me gusta decir que no, que ellas vinieron porque estaban acostumbradas a estar allí y los anteriores inquilinos temporales de aquella casa del sur de la isla las expulsaron y exterminaron a sus compañeras.

"Nuestro terrario" lo llamábamos. Durante días casi ni dormí intentando buscar en google soluciones para que se fueran sin tener que sacar la zapatilla. Y es que una madre lo intenta primero, siempre, por las buenas.
Rocié sal por las esquinas, esparcí hojas de laurel por su ordenada marcha militar, y puse el suelo como la puerta de una iglesia en día de boda con arroz crudo por todas partes. Ingredientes como para hacer una paella para quince en los rincones de nuestra preciosa casa de vacaciones.Y no se iban las malditas.


imagen vía princesstofu.com
Finalmente, y muy a mi pesar, compramos un insecticida y nos mudamos a la habitación de arriba.

Estoy segura de que días después sorprendieron con su desfile a los nuevos arrendatarios que llegaron tras nosotros para disfrutar del sol de la isla. Allí habían perecido muchas de las suyas y allí volverán siempre
Y es que ese lugar era de las hormigas, maldita sea. 


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los tulipanes brotan en primavera

Hice esta foto en Abril. Y ya no están.


La siguiente vez que fui por allí ya solo quedaba el tallo, como recuerdo de lo que fue. Y al final, eso es lo que queda, el recuerdo. Me alegro de haber llegado a tiempo para ver las flores, para fotografiarlas.
El año pasado, ni siquiera se dignaron a salir. Doce meses después se han levantado orgullosos para pavonearse de sus colores.

Es como un amor de verano que ocurre en primavera. Un amor intenso y efímero que, quizá, cuando vuelva a brotar saldrá más fuerte o quizá, se perderá entre la tierra.

*  Foto de Alicia V.

Feliz día de primavera
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lápiz+papel

Hace mucho que no escribo. 
Normalmente escribir es, para mi, como respirar. Hablo mucho, así que es una forma de ordenar mis ideas. Al final, lo que no plasmo en el papel parece que es morralla. Es una especie de criba de lo que debe ser dicho y lo que no.
Escribir me hace ser consciente de mis pensamientos y sobretodo, de mis sentimientos. Cuando estoy atascada y no sé por donde salir, cojo boli y libreta y...



Voltaire decía que "la escritura es la pintura de la voz". Y es que hay tonos y matices. El color de una idea es lo más bonito que las palabras nos pueden transmitir.

Hace mucho que no escribo y desconozco el color de mis reflexiones; quiero dar unas pinceladas antes de que se haga un borratajo indescifrable.
La hoja en blanco asusta; cada comienzo es un riesgo, el primer trazo puede ser torcido. Pero me asusta mucho más no volver a sentir esa sensación, me asusta más no echar de menos el sonido de las palabras dibujándose sobre el papel.

Y mientras, de fondo, suena...

click sobre la imagen para escucharlo
*  Foto de Alicia V.

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cuando no nos salen las cuentas. por @letit_bit

Hoy tenemos una invitada. Para mi es una invitada especial; para vosotros llegará a serlo también.
Aunque nos conocimos por no estudiar demasiado la asignatura de lengua en el colegio, lo que en realidad a ella nunca se le dio bien fueron las matemáticas.  Está claro: @letit_bit siempre ha sido de letras.


Nunca se me han dado bien las matemáticas. Aprendí a sumar con lacasitos, por eso de llevar las cuentas a la realidad, a lo factible; pero me los acababa comiendo antes de terminar la operación. Y es que las matemáticas no tienen cabida cuando las emociones son el principal exponente. 
vía Pinterest
Uno mas uno no siempre hacen un par, a veces es un trío o incluso un baile entre cuatro cifras distintas. Positivo mas negativo no siempre resta, y si sólo aporta un elemento de la ecuación el resultado se cae. Ponerte un paréntesis no te asegura el aislamiento ni olvidar a la cifra que tenias al lado, al igual que cuando obtienes un símbolo de multiplicación, al día siguiente puede convertirse en la división más cruel. 
Varias restas seguidas pueden conseguir fortalecer tu número, pero sumas sucesivas no te aseguran un número de dos cifras. Y cuando crees que has encontrado la ecuación perfecta con un denominador común, te das cuenta que no has despejado bien la “x”.

1899. Imagen vía Pinterest.
Que al divisor y al dividendo no siempre les determina un cociente justo. Que una fracción puede tener la misma importancia que un número entero. Que busco un número pi al que recurrir cuando no se como obtener un resultado. Que tiendo a resolver una integral en vez de quedarme con una cómoda suma.

imagen vía Pinterest


Que tengo un problema para poner las comas y para cortar por la tangente.

Que no hay fórmula exacta. Qué el infinito no existe. Y que no me salen cuentas.



*Texto por Leticia Sanz Raso
     Imágenes vía Pinterest.

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#PaquitaVileda y el fluir de los hombres

Querida Paquita Vileda, 

Tú sabes mejor que nadie que perseguir a un hombre es como intentar mantener el agua del río entre las manos: un ratito se quedará, pero al final escapará entre los dedos, dejando las manos fría y húmedas.
Si quiere quedarse contigo, lo hará. Es así.


imagen vía Pinterest
Y me parece justo; a ti y a mi tampoco nos gusta que nos retengan.
Los sentimientos nos salen por los poros, y si el amor no brota es porque no está y, entonces  ¿para qué dar falsas esperanzas? ¿por qué recibirlas?

Y es que con las falsas esperanzas no puedo vivir. Ya cantaba Calamaro "no cometas el crimen, varón, si no vas a cumplir la condena". Por eso, cuando él me dijo aquel día -quédate conmigo- un escalofrío recorrió mi espalda y no pude evitar tararear "Paloma" mientras me alejaba y él me observaba extrañado.


Se ha dejado perseguir, ha buscado mil veces mi boca, pero también se ha escapado y tengo miedo. Porque cuando el agua deja de resbalar por tus muñecas, calando hasta los codos y los puños de tu camisa remangada, es porque no queda más líquido o porque se convirtió en hielo. Y a mi lo que me quita la sed es el agua.

Perseguir a un hombre es absurdo, tenías razón. Porque habitualmente lo queremos de él es su fluir, como el del río, y eso no se puede retener nunca.

Paquita, creo que como tú, voy a fluir colina abajo, mezclándome con otras aguas que me arrastren con más fuerza. Al fin y al cabo, ya lo dijiste una vez, amar significa decir un día:

-¡Mierda! ¡Le quiero! Es que mira hasta dónde hemos llegado...

Querida amiga, "quiero llevarte conmigo, y no voy a ninguna parte", así que me despido, que hierve la leche demasiado y se me sale del cazo.


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*Los mails a
 Paquita son ficción.
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